Este es un antiguo post de un blog que se quedó en aborto, así que intentaré recuperarlo lo mejor que pueda.
En su momento, navegando por el océano de blogs, me topé con este post, este poema de Gioconda Belli. Inmediatamente me puse a escribir recordando otro que todavía tenía reciente -y subrayado- en una antología de Carmen Conde.
Este sitio al fin y al cabo es para eso, para soltar lo que me venga en gana y cuando me venga en gana, sin pensar demasiado, o mejor dicho, no pensándolo nada en absoluto. Para "pensar" ya está TannHäuser, que es tantas veces y al tiempo caída al abismo como tabla de salvación...
En cuanto a los poemas, los de Belli y Conde, bueno, hablan distinto pero hablan de lo mismo desde divergentes espejos -o reflejos pero espejos a fin de cuentas-. Desde Stevenson y su mad doctor desdoblado hasta nuestros días, y los que vendrán -días y voces-, no podemos ni debemos cesar en una constante y particular espeleología de nuestros posibles, nos disgusten o no. O eso me gusta pensar...

______

MIS OTRAS YOES

Se fueron todas. Descansa.
Estamos solas las dos.
Has sido fuerte. Venciste
a la loca que fui yo.

A la niña, a la muchacha,
a la joven; a la vieja
que seré, si no me voy
o si es que tú no me dejas.

Todas trajeron su carga,
mientras la tuya aguantabas.
Y todas me abandonaron,
mientras yo te acompañaba.

No vi nunca que supieras,
de verdad, como se saben
las horas densas del mndo,
cómo fuimmos todas, madre.

Estabas tú en tus estares,
exigiéndonoslo todo.
Y yo dejé que pasaran
los años, uno tras otro...

Tengo los cabellos grises
y el latir reconcentrado.
Nos has vencido. Persistes
a la sombra de mi árbol.

¿De qué bosque cortarían
la madera de tu cuerpo?
¿Por qué no fuiste tú allí
para arrancarle mi aliento?

Débiles y vulnerables
fuimos todas las que he sido:
confieso que estoy cansada
de todo lo que he sufrido.

!Y lo trágico es saber
que de todas las que fui,
a ninguna consumé,
ni a ninguna vi morir!

Carmen Conde, "Los Monólogos de la Hija", 1959